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| Foto: Yllaly Barba |
Hacer galletas de noche puede
resultar no ser muy buena idea. Me han contado que por las noches, sin importar
el día de la semana, al colador le da por ir a tomar algo y no le preocupa que
sea un elemento importante para hacer galletas. Se
pierde mucho tiempo buscándolo, pero eso al colador le da igual, así que uno se
arriesga a poner la harina sin cernir y lidiar con el miedo que se genera al
imaginar morder una galleta para encontrarse con el sabor de la harina cruda. Aún
así se continúa agregando la sal y el bicarbonato.
Otra desventaja de hacer galletas
cuando no hay sol es que ya no puedes poner la mantequilla en la ventana para
que se caliente. Gracias a eso te das cuenta por qué en todos los videos
tutoriales insisten en que la mantequilla esté a temperatura ambiente, porque
es una verdadera batalla mezclarla bien con el azúcar blanca y el azúcar morena,
es ahí donde descubres qué tan
persistente puedes ser o comenzar a considerar qué tanto antojo de galletas
tienes.
Una vez superado el reto de
mezclar la mantequilla fría, todo lo demás es pan comido; a menos que pasen de
las diez de la noche y te hayas bañado con agua caliente. Es ahí donde verás
cómo diez minutos esperando que salgan las galletas se vuelven eternos.
Intentarás desesperadamente pasar las galletas de la bandeja a un plato en
cuanto salen para poner las que aún faltan por hornear y terminar lo más rápido
que se pueda, porque tienes hambre y sueño, pero todo se verá frustrado al ver
como las galletas pierden su forma o se rompen y tendrás que dejarlas más
tiempo.
Te resignas y esperas.
Cuando al fin llega el esperado
momento, las comes con un poco de café mientras terminas de ver alguna película.
Descansado y con la barriga llena sabrás que valió la pena.
El proceso de hacer galletas
resulta ser muy fácil, aunque puede volverse un reto. Para mejorar esta
experiencia, se recomienda que se acompañe usted de un ser amado que no sea su
perro, pues al perro solo le importará que usted fracase repetidas veces para
comer todo lo que caiga el piso.