viernes, 9 de marzo de 2018

Narraciones ordinarias: Hacer la maleta

Foto: Paula Vazquez


Una de las cosas más importantes cuando vamos a salir de viaje es nuestra maleta. Ni bien hemos organizado todo lo demás, como transporte y hospedaje, cuando ya estamos pensando en qué nos vamos a llevar y cómo lo vamos a guardar. Hay otros casos que dejan la maleta para un día antes de salir (incluso el mismo día, horas antes) pero el proceso es el mismo.

Cuando ya sabes lo que te quieres llevar, sacas la ropa que elegiste y te enfrentas al primer problema que puede ser de dos formas: Llevas más o llevas menos de lo que necesitas. Si llevas más la solución es sencilla, buscas en youtube unos cuantos tutoriales para viajeros donde te enseñan cómo doblar tu ropa para que quepa mucho en poco espacio, todo bonito y feliz hasta que lo intentas y te das cuenta de que sí, ahorraste espacio pero no tanto como en los tutoriales se veía, aunque al menos ya cabe todo lo que querías llevar. Si llevas ropa de menos el problema es diferente, buscas en tu armario para encontrarte solamente con suéteres, manga larga y demás ropa abrigadora pero necesitas algo más fresco. Intentas improvisar aunque al final vas a ir a pedir ropa prestada y harás una nota mental para no perderte las próximas ofertas de ropa de verano.

La maleta está casi lista, ya pusiste toda la ropa que necesitas llevar así que es hora de guardar todo lo demás, como el cepillo de dientes, la pasta, el cargador, los audífonos, el libro, la Tablet… Nada cabe, o te llevas una cosa o te llevas otra, haces espacio como puedes y dejas la maleta lista.

La parte más difícil es cuando llegas a tu destino y comienzas a sacar todo de tu maleta para darte cuenta que olvidaste el cepillo de dientes, el cargador de tu celular, la pila de tu cámara y esa camisa nueva que habías guardado para esta ocasión.
 
Y así es como comienzan unas increíbles vacaciones.

viernes, 2 de marzo de 2018

Narraciones ordinarias: Un impaciente amigo



Foto: Yllaly Barba

Ni siquiera tomas la correa y tu amigo ya está brincando en círculos, lloriqueando de alegría, pareciera que nunca había salido a pasear en su vida. Le pones la correa y en seguida sale corriendo a la puerta, arrastrándote con él. Su ansiedad no hace más que crecer hasta que se topa con el primer árbol o arbusto del camino, olisquea, hace pipí, termina, repite.

Si normalmente tardas 5 minutos en ir al parque, gracias al pequeño ritual de orinar todo lo que le apetezca van a llegar en 15 minutos Esto siempre y cuando no se encuentre con otro perro y haya pleito, porque el can puede ser el ser más adorable y amigable contigo, pero tiene problemas con su territorio y no permite que ningún otro peludo le vea a los ojos.

Al llegar al parque ven a otros perros correr libremente por lo que tu amigo se pone alerta y comienza a jalarte, y por más que deseas liberar a tu compañero sabes que no puedes, porque en automático se pondrá a pelear con otro perro, esto te causara problemas con los dueños de éste. Obviamente vas a defender al tuyo alegando que tampoco su perro trae correa y toda esa atmosfera de paz y felicidad terminará. Así que optas por batallar y caminar por el parque con la correa, sin importar los jaloneos.

Encuentras un lugar apartado del resto de perros, decides sentarte y jugar con tu amigo pero no hace más que ignorarte.
Es un buen momento para recostarte en el pasto y disfrutar del sol al aire libre, del olor a tierra mojada, la frescura del pasto en tu espalda, el viento moviendo las hojas de los grandes árboles. Lo disfrutas a pesar de que tu compañero no deja de jalonearte y la correa ya comienza a calarte en la muñeca gracias al forcejeo. Llega un momento en el que tu amigo se rinde y pueden pasar dos cosas, o se recuesta a tu lado, o comienza a escarbar para recostarse en la tierra fresca, cualquiera de las dos opciones es buena mientras nadie se dé cuenta que tu perro está haciendo un agujero.

Comienza a anochecer y los mosquitos se acumulan arriba de ustedes, haciendo un ruido insoportable y dejándote una sensación horrible, así que tienes que levantarte para volver a casa.

El camino de regreso es igual que la ida, hacen 15 minutos gracias a que tu amiguito está orinando todo.

Un pequeño consejo, si tienes más perros y no eres muy paciente, saca de a uno por uno.