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| Foto: Yllaly Barba |
Ni siquiera tomas la correa y tu amigo
ya está brincando en círculos, lloriqueando de alegría, pareciera que nunca
había salido a pasear en su vida. Le pones la correa y en seguida sale
corriendo a la puerta, arrastrándote con él. Su ansiedad no hace más que crecer
hasta que se topa con el primer árbol o arbusto del camino, olisquea, hace pipí,
termina, repite.
Si normalmente tardas 5 minutos
en ir al parque, gracias al pequeño ritual de orinar todo lo que le apetezca
van a llegar en 15 minutos Esto siempre y cuando no se encuentre con otro perro
y haya pleito, porque el can puede ser el ser más adorable y amigable contigo,
pero tiene problemas con su territorio y no permite que ningún otro peludo le
vea a los ojos.
Al llegar al parque ven a otros
perros correr libremente por lo que tu amigo se pone alerta y comienza a
jalarte, y por más que deseas liberar a tu compañero sabes que no puedes,
porque en automático se pondrá a pelear con otro perro, esto te causara
problemas con los dueños de éste. Obviamente vas a defender al tuyo alegando
que tampoco su perro trae correa y toda esa atmosfera de paz y felicidad terminará.
Así que optas por batallar y caminar por el parque con la correa, sin importar
los jaloneos.
Encuentras un lugar apartado del
resto de perros, decides sentarte y jugar con tu amigo pero no hace más que
ignorarte.
Es un buen momento para recostarte en el pasto y disfrutar del sol al aire
libre, del olor a tierra mojada, la frescura del pasto en tu espalda, el viento
moviendo las hojas de los grandes árboles. Lo disfrutas a pesar de que tu
compañero no deja de jalonearte y la correa ya comienza a calarte en la muñeca
gracias al forcejeo. Llega un momento en el que tu amigo se rinde y pueden
pasar dos cosas, o se recuesta a tu lado, o comienza a escarbar para recostarse
en la tierra fresca, cualquiera de las dos opciones es buena mientras nadie se
dé cuenta que tu perro está haciendo un agujero.
Comienza a anochecer y los
mosquitos se acumulan arriba de ustedes, haciendo un ruido insoportable y dejándote
una sensación horrible, así que tienes que levantarte para volver a casa.
El camino de regreso es igual que
la ida, hacen 15 minutos gracias a que tu amiguito está orinando todo.
Un pequeño consejo, si tienes más
perros y no eres muy paciente, saca de a uno por uno.

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